jueves, 22 de diciembre de 2011

El asesinato - David A.

Un día, un asesino iba caminando por la calle y vio que había un hombre bien vestido con una remera de Polo y con un jean de Zara, andando en bicicleta y que acababa de salir del Banco Francés.
Entonces el asesino lo amenazó con unos hierros y le dijo:
“Dame toda la plata y la bicicleta o te mato”. De repente el asesino se dio cuenta de que venía un policía corriendo para agarrarlo, entones él también empezó a correr hasta que al final el policía lo alcanzó, le puso las esposas, le hizo un juicio, se lo ganó y el asesino quedó preso pero al poco tiempo salió por buena conducta.
Desde ese momento el asesino le empezó a tener mucha bronca al policía y cuando lo veía lo quería matar, hasta que un día se decidió y pensó: -Mañana a la noche lo voy a matar sí o sí aunque me mate él a mí y comenzó a preparase con mucho cuidado para que nadie lo descubra.
El asesino estaba vestido con una remera roja que la usaba los días domingos, tenía veinte años y nunca se había casado. Él vivía solo en una casa no muy grande. El policía tenía setenta años y cinco armas calibre 38.
Era un comisario de la quinta.
Cuando se hizo de noche a las 12:00 después de cenar salió sin que su familia supiera. La noche estaba muy oscura y hacía mucho calor. El policía siempre estaba en la Av. Libertador al 800 cuidando un hotel en su garita.
Abrió la puerta y se metió. Le sacó la pistola y lo apuntó, él empezó a gritar para que lo rescaten pero no lo escucharon.
El asesinato salió por la tele, la radio, las revistas, el diario y por el noticiero.
El detective Frachescoli, un detective conocido, empezó a investigar el caso.
Una noche Franchescoli estaba caminando por la plaza, después de una hora se acostó en un asiento y se quedó dormido. De repente escuchó unos gritos: ”Ladrón, ladrón me robaste la cartera”. Entonces él se paró y empezó a correr para atrapar al ladrón.
El asesino empezó a dar vueltas por la plaza hasta que se rindió y se tiró al piso.
Franchescoli llamó a la comisaría y les dijo que vengan ya mismo. Cuando llegaron lo llevaron con el juez y les dijo a los policías que lo arrastren y lo lleven a la cárcel.
En ese momento Franchescoli empezó a investigar para ver si era el mismo ladrón del otro asesinato y se dio cuenta de que eran las mismas huellas que las del asesino que mató al policía. Entonces se quedó muy satisfecho por haber logrado que el asesino y ladrón haya terminado en la cárcel.

David A.

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