El avión se estaba por estrellar y la azafata gritaba “¡Pónganse los salvavidas!”. Todos los pasajeros se lo estaban poniendo menos uno: Charlie. Era un psicópata depresivo que pensaba que habían puesto una bomba porque él estaba ahí. Estaba convencido de que la familia la había puesto porque lo odiaban ya que nadie lo quería.
Decidió matar a todos con su propia boca. Fue a la cabina, mató al capitán, lo mordió y tiró por los aires a todas las azafatas. A un bebito, lo agarró y lo puso en el motor. Pero, ¿quién piloteaba el avión? ¡Nadie! Así que todo eso lo estaba haciendo cuando el avión se movía y dijo “Jajaja, voy a pilotear el avión y lo voy a estrellar contra la Casa Blanca. Pero antes voy a matar a toda esta gente.” A una señora embrazada le abrió todo la panza, le sacó las tripas una por una e hizo que toda la familia viera.
Cuando terminó de morder, destripar, sacar corazones y demás, empezó a pilotear el avión y entonces se fue a Washington… a la Casa Blanca. Y en menos de siete minutos chocó contra la Casa Blanca pero el presidente no murió, así que lo agarró, llamó al pentágono y dijo que traigan a la familia, sino iba a destripar y matar a martillazos al presidente. Cuando finalmente la llevaron, los mató a martillazos. Por último mató al presidente, le sacó el corazón, lo guardó en un frasco y se lo llevó a la casa.
Al mes, el FBI y la CIA lo encontraron y lo mataron.
Iona B.
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