Eran las 8:00 a.m. Julia y Martín, dos hermanos que decidieron ir a China solos, ya estaban en el aeropuerto.
La idea de Martín era viajar en un avión que había sido creado dos meses antes. Ese avión no era normal, era un avión de última tecnología, tenía cosas increíbles y únicas como por ejemplo: UNA HABITACIÓN PARA CADA PASAJERO con TV digital abierta, consola de juegos, Internet WI-FI, 3D y sistema de audio.
Si una persona pedía una pizza, aparecía sobre una mesa, además estaba muy bien preparado para que no cause ningún problema.
Al llegar al avión los chicos fueron directamente a su habitación súper espectacular, estaban muy ansiosos por conocerla.
Durante el viaje la pasaron genial. Fueron a la pileta, jugaron a la computadora, miraron muchas películas por 3D e hicieron muchas cosas más que en otros aviones no se pueden hacer.
De repente, mientras estaban en su habitación Julia y Martín escucharon una sirena, y la voz de la azafata pidiendo que todos los pasajeros vayan hasta la puerta del avión porque había un tremendo desperfecto.
La azafata les contó a todos cómo tenían que hacer para salvarse de esa pesadilla, en ese momento Julia y Martín tenían una sensación fea. Ellos se preguntaban cómo la iban a pasar en ese bote en el que iban a vivir en esas últimas horas que faltaban para llegar.
Lo que los chicos no sabían era que el avión estaba preparado para cualquier inconveniente.
Contenía unos salvavidas extraordinarios y unos botes más estupendos aún. Y eso no es todo, dentro de cada bote había todo lo que tenían las habitaciones del avión: TV digital abierta, consola de juegos, Internet WI-FI, 3D y sistema de audio.
Al llegar al bote los chicos sabían que faltaban unas 3 horas más para llegar a China, mientras tanto, allí adentro la pasaron espectacular, aunque estaban un poco apretados en bote, pero ellos sabían que lo que más importaba era que estaban sanos y salvos.
Después de 2 horas de viaje los chicos pudieron ver la costa de China y se pusieron muy contentos porque eso quería decir que ya estaban por llegar.
Al acercarse un poco más vieron cientos de hombres que con enormes esfuerzos estaban construyendo una enorme muralla… Y entonces, todo se volvió claro para ellos: ¡Estaban en China, pero en el siglo XV!
Lo que estaban presenciando era la construcción de la Gran Muralla China.
Julia y Martín se preguntaban: ¿podremos volver a la época en la que estábamos antes?
Daiana T.
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